Imagina un mundo sin ordenadores, sin bases de datos, sin algoritmos de aprendizaje automático. Y ahora imagina que en este mundo los gobernantes sabían el número exacto de sus súbditos, cuánta cosecha se recogía en cada región, cuántos soldados se podían reclutar para el ejército y cuántos impuestos se podían recaudar de cada hogar. ¿Suena a ciencia ficción? Pero esta era la realidad de la antigüedad. Y hoy, cuando hablamos de inteligencia artificial y automatización, vale la pena reflexionar: las primeras «redes neuronales» de la humanidad aparecieron mucho antes de la invención de la electricidad.
Inventos
El mundo antes de Gutenberg: cómo eran los libros medievales antes de la era de la imprenta
En el mundo moderno, donde los libros están disponibles en cada hogar, en cada estantería, e incluso en formato electrónico al alcance de la mano, nos cuesta imaginar una época en la que un solo libro era un tesoro accesible solo para unos pocos elegidos. Antes de la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg a mediados del siglo XV, la creación de cada tomo era una proeza de paciencia, habilidad y un coste considerable. Era un mundo donde un libro no solo contenía información; era una obra de arte, una reliquia y un símbolo de conocimiento, poder e incluso presencia divina.